DICTAMEN DE JUAN MANUEL MARCOS

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La obra de María Eugenia, El túnel del tiempo (Asunción: Criterio Ediciones, 2005), es una narración amplia y ambiciosa, de notable calidad literaria, de 221 páginas, que abarca diversos periódicos históricos del Paraguay, y que enfoca la época de la Revolución de la Independencia de la página 135 a la 207. Está tejida en un lenguaje muy sofisticado y pulido, dirigido a adolescentes mayores y adultos. Contiene párrafos brillantes y perdurables, muy beneficiosos para la juventud y la ciudadanía en general, como los que destacan el papel intelectual del doctor Fernando de la Mora en el proceso de nuestra Independencia y sus ideales de libertad.

La obra de Nelson, Karumbita la patriota (Asunción: Alfaguara Infantil, 2010), es una narración más breve y sencilla, de 94 páginas, con un lenguaje simple y accesible, en el que predominan los diálogos y las acotaciones sucintas, claramente dirigido a un público infantil, con la intención de ilustrar y entretener. El texto abarca en su totalidad el momento de la Revolución de Mayo de 1811.

Lo que tienen en común ambas obras son el tópico literario del viaje en el tiempo (túnel, máquina del tiempo), y el enfoque (parcial en el caso de El túnel del tiempo) en los acontecimientos de la Revolución de Mayo de 1811.

Un plagio literario consiste en el robo de la propiedad intelectual de una obra determinada. Por ejemplo, si Nelson mandara imprimir con su nombre los libros sobre Harry Potter, cometería un plagio contra los derechos de su autora real, la escritora J. K. (Joanne) Rowling.

Ahora bien, en la tradición literaria universal, desde la más remota antigüedad, los autores siempre se han sentido en libertad de reproducir tópicos y de enfocar diversos acontecimientos sin más preocupación que la estructura y el estilo. Son la estructura y el estilo los que confieren originalidad a una obra literaria y definen la personalidad inconfundible de un autor. No el tópico ni el acontecimiento.

Eso se nota más fácilmente en la técnica de la parodia, como lo han estudiado numerosos eruditos, entre ellos, más recientemente, el teórico ruso Mijail Bajtín. En Don Quijote de la Mancha, por ejemplo, Miguel de Cervantes imita de manera satírica, en el siglo XVII, las populares novelas de aventuras o “de caballerías”, que se remontan a la Edad Media, como Amadís de Gaula, recopilada en 1508 por Garci Rodríguez de Montalvo de tradiciones del siglo XIV.

Una y otra obra emplean el tópico del caballero medieval y enfocan acontecimientos aventureros y heroicos. La diferencia yace en que la estructura de Don Quijote es completamente irónica, pues describe a un hidalgo moderno que se cree y se disfraza de caballero andante, y que mediante el estilo paródico del lenguaje rebuscado y las ocurrencias ridículas del protagonista, causan la risa del lector. Obviamente, Cervantes no plagió a Montalvo.

Un paso adelante en la narrativa contemporánea ha sido el uso de la paráfrasis. Esta técnica, basada también en la ironía, imita no solo tópicos y acontecimientos de otras obras, sino que hasta teje palabras propias del autor con el lenguaje del autor parafraseado. Es una técnica muy complicada, pero que produce efectos desopilantes. Por ejemplo, en una de las escenas más divertidas de Yo el Supremo, Augusto Roa Bastos compone una paráfrasis alucinante de la descripción del desfile en homenaje al ministro español Manuel Godoy en la Asunción colonial, tomado de la biografía del dictador Francia de Julio César Chaves. Por mi parte, me permití hacer una paráfrasis de ese texto de Yo el Supremo en mi novela El invierno de Gunter, en homenaje al gran maestro paraguayo. Sobre estos párrafos, paráfrasis de otra paráfrasis, se han escrito varios artículos eruditos de especialistas internacionales, y a nadie se le ocurrió acusarnos a Roa ni a mí de plagiarios.

Si usar un tópico empleado por un autor anterior, por ejemplo, la máquina del tiempo, fuese delito, entonces la primera plagiaria sería María Eugenia, por usar el tópico de la novela de ciencia ficción The Time Machine (1895) de Herbert George Wells. Lo que es absurdo.

En Karumbita la patriota no hay ni una sola línea prestada de El túnel del tiempo. Su tópico del túnel o la máquina del tiempo pertenecen a la más amplia tradición literaria, y los acontecimientos de la Revolución paraguaya de 1811 pueden ser abordados por cualquier autor con toda libertad. Ambos recursos están en dominio público. Por lo tanto, nadie puede robar los derechos sobre ellos.

La estructura y el estilo de ambas obras, son claramente diferentes, y pertenecen, ellos sí, a la propiedad intelectual de cada autor. En ningún momento se percibe que Nelson Aguilera haya siquiera intentado imitar la estructura ni el estilo de María Eugenia Garay. Son claramente diferentes. Por lo tanto no ha existido plagio alguno.

Juan Manuel Marcos
Doctor y Máster en Literatura Hispánica por la Universidad de Pittsburgh, Pennsylvania, Estados Unidos
Doctor en Filosofía por la Universidad Complutense de Madrid, España
Ex Profesor de Literatura, por concurso, de las Universidades de California, Los Ángeles; del Estado de Oklahoma, Estados Unidos
Ex Presidente de la Comisión de Educación y Cultura del Senado del Paraguay 2003-2008
Rector universitario más antiguo del Paraguay desde 1991
Actualmente, miembro del Consejo Nacional e Educación y Cultura (CONEC) de Paraguay 2013-2016, nombrado por el Poder Ejecutivo con aprobación de ambas Cámaras del Congreso de la Nación
Como autor, su obra ha sido traducida hasta el momento a 24 idiomas

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