La polifonía enunciativa en Karumbita, la patriota” de Nelson Aguilera y“El túnel del tiempo” de María Eugenia Garay .

Posted on

La polifonía enunciativa es la presencia de varias voces que resuenan en la misma enunciación. Este concepto proviene del ruso Mijail Bajtin (1895-1975), crítico literario y filósofo del lenguaje, quien lo aplicó primero, al discurso de la novela y luego, a su concepción dialógica del enunciado: “Toda palabra (enunciados, obras discursivas y literarias) que no sea la mía propia aparece como palabra ajena. Yo vivo en el mundo de los enunciados ajenos…Las complejas relaciones con la palabra ajena en todas las esferas de la cultura y de la praxis llena toda la vida del hombre” (Bajtín, M., Estética de la creación verbal, 1995: 365). Esta concepción dialógica  bajtiniana proviene de la afirmación de que el “yo” es esencialmente social. Por lo tanto,  cuando un sujeto, que también es un sujeto social, produce un texto, ya sea oral o escrito, este texto es justamente el espacio donde se cruzan diversos sistemas; el lingüístico, el semiótico, el socio-histórico y el ideológico.

 El estudio de la intertextualidad de un texto o un discurso, y más específicamente de textos literarios como en este caso,  pasa por un análisis de la polifonía (poli=mucho  fonos=voces) es decir, por un conjunto de voces que el sujeto hablante lo tiene incorporado como ser social y que se hacen presente en su propio discurso. De esta manera, en cualquier texto, aparecen las relaciones dialógicas o polifónicas, pero desde una perspectiva particular, la del sujeto enunciador que contribuye con la selección de sus propios enunciados a un determinado significado. Este significado  muestra también un determinado punto de vista o si se quiere,  una posición “ideológica” o “visión del mundo” de quien habla o escribe. Es así que los enunciados que un hablante o escritor seleccionan,  se establecen en una dimensión histórica-cultural vinculada con las competencias culturales, enciclopédicas y los conocimientos del mundo del “yo social”.

En este mismo sentido, tenemos el concepto de “intertextualidad”. Fue la lingüista y psicoanalista búlgara Julia Kristeva (1941-) quien lo definió por primera vez: “el texto es una permutación de textos, una intertextualidad: en el espacio de un texto varios enunciados, tomados a otros textos, se cruzan y se neutralizan” (Kristeva, Julia, Semiótica 1, 1978:147). Es decir, todo texto o discurso proviene de otros textos, en un texto siempre hay otro texto. Esta intertextualidad incluye tanto los textos literarios como cualquier otro; históricos, culturales, periodísticos, etc. que forman parte de los conocimientos enciclopédicos del emisor. Y aún más, hay estudiosos que afirman que la intertextualidad junto con la coherencia y la intencionalidad comunicativa, es requisito indispensable del fundamento discursivo.

En estas conceptualizaciones teóricas basaremos el análisis de dos obras literarias de producción nacional: “El túnel del tiempo” de María Eugenia Garay desde la Segunda Parte de la obra y “Karumbita, la patriota” de Nelson Aguilera, en su totalidad.

Es evidente, en ambas obras, la polifonía enunciativa. Las dos obras referencian “voces” enmarcadas en lugares comunes: uno de ellos, eje vertebral de la historia narrada, es el viaje a través del túnel del tiempo, isotopía  (iso =igual, topos=lugar, repetición a lo largo del discurso de una serie de enunciados significativos y de construcción gramatical que da la coherencia interna del texto) de ambas novelas que se extiende a lo largo de la obra y que da lugar, por ende, al título de una de ellas.

Recordemos que el tema del viaje a través del tiempo, es un tema recurrente dentro de la literatura, el cine y otras artes. Además, es un tema atractivo y misterioso. El hombre, en toda su historia, anheló no sólo viajar al pasado remoto sino también al futuro. El misterio y el sabor de lo desconocido son atractivos importantes en esta temática (ejemplos: la película Somewhere In Time (1980)  trata sobre eventos que ya pasaron o están a punto de ocurrirle al personaje principal Richard Collier (actuado por Christopher Reeve) y que éste no los puede controlar; dos versiones (filme y novela) de “Harry Potter y el Prisionero de Ázkaban”; Harry y Hermione Granger viajan atrás en el tiempo intentando cambiar la historia. Pero, tal vez uno de los primeros en tomar este tema es Lewis Carroll en “Alicia a través del espejo” (1871) en la historia, la memoria de la Reina funciona en dos direcciones y ella está viviendo a la inversa de su presente). En definitiva, podemos decir que el viaje a través del tiempo fue y es  frecuentemente utilizado en las obras ficcionales y no es arriesgado decir que hay cientos de ellas (obras literarias y fílmicas) que abordan este tema.

Hay dos momentos muy bien logrados en ambas obras referidos a esta temática. En “El túnel del tiempo”, el lector se entera casi al final de la narración, mediante un pie de página, que Rodrigo y Jerónimo nietos del personaje de la historia, llevan el mismo nombre de los hijos del tataranieto real, Ricardo, de Pedro Juan Caballero, lo que produce en el receptor un interesante vaivén entre la ficción y la realidad. El juego creativo en “Karumbita, la patriota” va más allá. El desenlace de la historia sorprende al lector con la presencia de lo onírico: el viaje a través del túnel del tiempo fue solamente un sueño de la protagonista.

Pasemos ahora a la temática alimentada desde la intertextualidad, diríamos, en este caso, con preeminencia de la narración oral, tradicional, familiar, propia tal vez de la literatura infantil: el abuelo o la abuela que narra historias a sus nietos. Esta intertextualidad forma parte de los conocimientos del mundo literario de cualquier lector de cuentos. Los niños ya lo tienen incorporado, pues es el arquetipo de varios relatos infantiles y forma parte de la tradición familiar (recordemos a Roa Bastos, quien ha manifestado en varias entrevistas, la influencia que tuvo en su formación literaria los cuentos que le narraba su madre en su niñez y la lectura de las obras clásicas que su tío paterno, el obispo Hermenegildo Roa, le proporcionaba). Lo interesante de estas dos propuestas literarias es el estilo que seleccionan los autores para incorporar este arquetipo.

María Eugenia Garay lo hace desde la perspectiva de un abuelo, muy ilustrado por cierto, que decide viajar con sus nietos, chicos estudiantes, a través del tiempo (a la Atlántida, el continente sumergido, al Paraguay colonial y a la noche de la independencia nacional; 14 mayo de 1811) para narrarles los acontecimientos históricos que suceden en esas épocas. Nelson Aguilera lo hace desde la preponderancia de la verosimilitud y la doble ficcionalidad; Karumbita, personaje central, viaja al 14 de mayo de 1811, y es allí donde se encuentra con la “abuela” (Juana María de Lara, personaje histórico) y es con ella con quien mantiene el diálogo. La abuela es la narradora de los acontecimientos desde su doble función de protagonista (actante) de la historia y de narradora de los acontecimientos en un juego dinámico de diálogos cortos con la permanente incursión de la voz de Karumbita en una ida y vuelta, al año 2011. Una voz, la de Karumbita,  aparece como discrepante y alucinante para Juana de Lara: dos mundos históricos y culturales en permanente diálogo marcando las diferencias, las evoluciones y los cambios históricos (lo viejo y lo nuevo de Asunción). A esto podemos agregar que el diálogo entre doña Juana María de Lara y Karumbita es totalmente fantástico.

Nos centraremos a continuación en las referencias intertextuales históricas. Es destacable la originalidad en ambas obras en el uso de este recurso. Se manifiesta en ellas una intertextualidad interior de creación literaria muy atrayente. Mientras María Eugenia Garay asume su condición de una conocedora profunda, o lectora asidua de textos históricos puestos en boca de un abuelo a través del recurso de citas directas e indirectas, con un fuerte condimento didáctico y con datos históricos, logra subrayar esos datos con la obligatoria presencia de la bibliografía histórica debidamente referenciadas (Efraím Cardozo, Blas Garay, Julio César Chávez, Hipólito Sánchez Quell, entre otros). Nelson Aguilera manifiesta en su trabajo creativo, un dinamismo en la trama narrativa logrado a través de la recreación de diálogos de los mismos hechos históricos (los acontecimientos de la noche de la independencia del Paraguay) propios del nivel de lengua de un niño y de una abuela con  intencionalidad didáctica manifiesta. Hablaremos de estos dos ejes, a continuación.

Las referencias explícitas, literales o alusivas a textos históricos de variada autoría y procedencia en la obra “El túnel del tiempo”, hacen que la novela se convierta, a partir del juego literario de la intertextualidad, en un sugestivo tratado de historia. Los datos históricos puntuales y hasta algunas anécdotas variadas y novedosas, contribuyen desde el goce de la lectura de un texto literario, al enriquecimiento de los conocimientos históricos de cualquier lector principiante.

En el parlamento del abuelo resuenan las voces de varios historiadores de gran renombre, tanto nacionales como extranjeros. La autora, fiel al estilo seleccionado, -incorporación de citas directas e indirectas (casi saturadas en la trama narrativa)- menciona en abundantes pie de páginas la referencia bibliográfica de su intertextualidad. Con este recurso el lector descubre las innumerables lecturas previas de la autora que apunta a informaciones directas que proporcionan diferentes enunciados históricos anteriores. Este recurso corrobora otra interesante premisa de Julia Kristeva “Todo texto es la absorción o transformación de otro texto”. De esta manera, la narración de María Eugenia Garay se va construyendo como un mosaico heterogéneo de textos, en una práctica semiótica abierta, ambivalente e ilustrativa.

“Karumbita, la patriota” un personaje peculiar (recordemos que es una tortuga) mantiene un diálogo singular con la abuela después de haberse encontrado con ella en la noche del 14 de mayo de 1811. Se desarrolla una relación también muy particular entre “la abuela y su nieta” porque la nieta no pierde la perspectiva de que proviene del año 2011 y sus incursiones dialógicas develan la cultura, las costumbres y hasta la moda actual. Situación que de alguna manera alarma a la abuela pues piensa que su nieta está enferma o en estado de alucinación.

Sin embargo, este mecanismo creativo del autor Nelson Aguilera apunta hacia una práctica semiótica comparativa y transformativa. Comparativa porque desde ese permanente diálogo, que se constituye en la base de la secuencia de la progresión de la narración, el lector va de un mundo a otro, contextualizado en dos épocas, a través de simbolizaciones, alusiones y referencias intertextuales ancladas más que nada en los conocimientos enciclopédicos de cualquier paraguayo. De ahí la presencia dialógica de la que habla Bajtín. La coexistencia de conocimientos de historia de un hablante escolarizado paraguayo con la (trans) cultura actual producen el efecto de vaivén, de la que hablamos con anterioridad. La irrupción de la voz de la tortuga está cruzada y mediatizada por  las costumbres, progresos edilicios, modas actuales, extranjerismos, etc. que forman parte de nuestra actual identidad (¿?) y el lector, sin proponérselo, realiza una comparación histórica de la que puede sacar sus propias conclusiones. Y transformativa, porque los argumentos de los enunciados manifiestan una visión del mundo del narrador, crítico y cuestionador de ciertos acontecimientos políticos y sociales actuales que preocupan a todo paraguayo.

¿Qué efectos produce en la recepción textual esta polifonía enunciativa o mejor dicho estas operaciones discursivas de intertextualidad, mediante las cuales el lector puede discriminar con facilidad las referencias a un hecho histórico puntual en ambas obras?

En primer lugar, podemos señalar que los resultados son de similitudes y coincidencias no premeditadas. Estas similitudes y coincidencias se dan a partir de la selección del tema, el hecho histórico puntual,  y el viaje a través del tiempo como hilo conductor y mecanismo de creación literaria que principalmente provienen de la selección realizada por ambos autores de un mismo extratexto: la narración histórica de la noche y madrugada de la revolución de la independencia del Paraguay.

Señalemos algunas coincidencias y similitudes; la noche del 14 de mayo de 1811; la idea libertaria de los próceres acuñada en la expresión “Independencia o muerte”; nombres reales de personajes históricos como Manuel Belgrano, Pedro Juan Caballero, Dr. Francia, el Gobernador Velazco, Fernando de la Mora, la familia Martínez Saenz y otros que tuvieron  protagonismo en la gesta de la independencia nacional; los lugares históricos tales como la Casa de la Independencia, la plaza, la Catedral, el trazado particular de las angostas calles asuncenas, etc.; el contexto físico-social-cultural propio de la época: el viento frío del sur, las vestimentas de los parroquianos y de los próceres, las campanadas de la catedral anunciando la independencia, las costumbres alimenticias de la época, etc. Todos estos elementos se convierten en tropos literarios en las dos obras analizadas porque son datos históricos narrados por los historiadores paraguayos y por la tradición oral que pertenecen al acervo cultural paraguayo, y no a un escritor en particular.

Podemos corroborar aquí la originalidad y la creatividad en cada obra literaria. La misma intertextualidad interior de cada una de las obras analizadas, no actúa en desmedro de la validez en la plasmación de una obra literaria novelesca-poética original, sino por el contrario, hace ver al lector que la palabra, como palabra dialógica que es, puede llevar al escritor a recorrer intrincados mundos de pensamiento y creación. La relevancia de la palabra dialógica logra mostrar las posibilidades de creación de que dispone el escritor pueden hasta ser infinitas. Así lo vemos, en la mayoría de las obras literarias universales.

En definitiva,  ambos escritores han acudido al mismo intertexto como recurso de creación literaria pero desde diferentes perspectivas creativas y diferentes recursos: María Eugenia Garay ha optado por el mecanismo de la citación, es decir, la inserción en el texto propio de citas históricas, fragmentos breves, anécdotas, versos y hasta fotografías pertenecientes a otros textos que cumplen diversas funciones; homenajes a autores citados, reconocimiento, y tal vez “guiños” hechos al lector para orientar la interpretación del texto. Nelson Aguilera, hace lo propio; la utilización del recurso de la alusión,  trabajado desde la incorporación de los datos históricos en diálogos ingenuos e inocentes, puestos como parlamento de una tortuga y su “abuela”, en una relación familiar, cariñosa y de curiosidad propia de los niños.

Con este análisis queremos demostrar que la intertextualidad, una vez más, cumple con los axiomas: “La literatura se nutre esencialmente de literatura”. “Todo discurso se nutre de  textos anteriores de variada procedencia”. La intertextualidad no es plagio.

  • Magíster en Ciencias del Lenguaje y Abogada: Celeste Fleitas Guirland.
  • Especialista en Análisis del discurso y Licenciada en Letras:  Mirta González de Piris Da Motta.
Anuncios

Un comentario sobre “La polifonía enunciativa en Karumbita, la patriota” de Nelson Aguilera y“El túnel del tiempo” de María Eugenia Garay .

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s