ANALISIS TÉCNICO DE LAS OBRAS “EL TUNEL DEL TIEMPO” de María Eugenia Garay y “KARUMBITA LA PATRIOTA” de Nelson Aguilera

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Preliminar

 

Por intermedio del presente instrumento se realizará un análisis técnico legal y literario comparativo entre las obras “EL TUNEL DEL TIEMPO” de autoría de la Sra. María Eugenia Garay y “KARUMBITA LA PATRIOTA” cuyo autor es el Sr. Nelson Aguilera.

La finalidad del presente informe es dictaminar respecto de la existencia o no de violación de derechos autorales de la segunda de las obras mencionadas, respecto de la primera.

Para ello se realizó el estudio pormenorizado de ambas obras, formulando una comparación entre ellas, para develar la existencia de posibles violaciones de derechos autorales.

Es importante destacar que previo adentrarnos a la realización de un dictamen pericial, es preciso clarificar al máximo su proposición o finalidad. El planteamiento que aquí y ahora se propone basándose en una estructura dialéctica diferencia ciertos “considerandos” o hechos incontrovertibles de preguntas precisas sobre la controversia.

En los estudios que se realizan sobre propiedad intelectual y derechos de autor, adquiere una singular trascendencia a los fines de dilucidar los hechos controvertidos la prueba o informe “pericial”, el informe de un técnico legal que ilustre al Tribunal en la apreciación de los hechos.

 

Antecedentes de los Derechos de Autor

La propiedad intelectual y la industrial están integradas por una serie de derechos de carácter personal y/o patrimonial que atribuyen al autor y a otros titulares la disposición y explotación de sus obras. Protege las creaciones originales literarias, artísticas o científicas expresadas en cualquier medio (libros, escritos, composiciones musicales, obras dramáticas, coreografías, obras audiovisuales, esculturas, obras pictóricas, planos, maquetas, mapas, fotografías, programas de ordenador y bases de datos). También protege las interpretaciones artísticas, los fonogramas, las grabaciones audiovisuales y las emisiones de radiodifusión. (Viñals y Puente, Diccionario Jurídico-pericial del documento escrito, 2006).

Al momento de determinar si una obra literaria o artística es protegible por las normas que regulan los derechos de autor, es vital que la misma constituya una creación humana, exteriorizada y original, requisitos todos ellos que deberá probar y acreditar quien alegue que se trata de una obra protegible.

En términos generales, y de acuerdo con la doctrina y jurisprudencia imperante en distintos Tribunales, tanto los que aplican el denominado “derecho continental”, como los que regulan su actividad en el denominado “common law”, la originalidad puede apreciarse tanto en los términos objetivos (novedad) como en los subjetivos (que podríamos denominar como reflejo de la personalidad del autor). Para que una creación intelectual sea considerada como obra protegida, debe identificarse con la novedad objetiva radicada en la concepción. Lo decisivo a estos efectos es que la obra en cuestión, incorpore la nota de singularidad, lo que exige un cierto nivel o altura creativa, materializada con alguna nota de novedad creativa, con independencia de su calidad o mérito artístico.

La propiedad intelectual tuvo su génesis en el mismo momento en que nacieron los autores, poetas o literatos, en definitiva todos aquellos que escribían o brindaban un discurso por el cual se hicieran responsables de sus palabras. Desde la condena que hacía Heráclito de Efeso, a las enseñanzas brindadas por Pitágoras de Samos al sostener que éste era solamente un “reader digest” de preceptos ajenos, pasando por  toda una serie de escritores medievales que veían su obra condenada no fundamentalmente por su contenido en sí, sino por rastros y huellas de otros autores no autorizados, descubiertas por la inquisidores entrometidos a la arqueología y a la genética textual; siempre el tema de los derechos de autor y el plagio en especial ha generado un gran interés tanto en el terreno literario como en el legal.

Un ejemplo no tan actual, pero de plena vigencia se produjo cuando en  fue cuando en el año 1614 aparece en escena el “Quijote de Avellaneda”. En ese momento Miguel de Cervantes Saavedra, reacciona como sostiene Milan Kundera en su última obra El Telón, exactamente como reaccionaría un escritor moderno. Acusa a Avellaneda de ladrón y reclama para sí la paternidad exclusiva de la obra. Todavía estamos lejos de una reclamación moderna de daños y perjuicios, es decir, Cervantes no solicita el secuestro de la obra parásita, ni una indemnización, todo lo más se limita a una diatriba en el prólogo de la segunda parte del Quijote, aunque sabemos que la existencia de la obra de Avellaneda le condujo a modificar el rumbo del caballero por la novela y a un encuentro inesperado e intertextual en el transcurso de la misma.

También se ha sostenido que no es casualidad que Enmanuel Kant en el “Siglo de las Luces”, definiera la naturaleza de la obra artística como original e inalienable al sujeto productor del discurso artístico. Con pocos años de diferencia, durante la Revolución Francesa, Beaumarchais reclamaría la primacía de los autores (dramaturgos) sobre impresores, comediantes y propietarios de teatros, quienes hasta la fecha se habían permitido alterar, imitar y representar infinitamente la obra ajena. De igual modo, impresor, actor y autor por igual respondían ante la justicia por la obra hecha pública. La Revolución Francesa, movimiento universalista por excelencia, abre el camino para una unificación de las posturas jurídicas en el mundo occidental. La Globalización ha hecho el resto. Tanto el GATT, la OMC, como también la UNESCO y la OMPI, han obtenido la adhesión de la totalidad de naciones con representación en la escena internacional. Una unanimidad pocas veces alcanzada en las relaciones internacionales.

La homologación progresiva del marco jurídico paralela a la globalización de mercados también ha afectado a los “bienes culturales”. Desde finales del siglo XIX, esta unificación interestatal se ha concretado en la firma de varios tratados y convenciones internacionales. Países en teoría enfrentados en el plano ideológico no han tenido reparos en llegar a acuerdos en materia de Propiedad Intelectual (por ejemplo la antigua Unión Socialista de Repúblicas Soviéticas y la actual República Popular de China).

Definición del Término “Plagio”

La Real Academia Española lo define como la acción o efecto de plagiar, que es a su vez “copiar en lo sustancial obras ajenas, dándolas como propias”[i].

El diccionario francés Robert, habla de una “imitación no reconocida” y de “copiar a un autor y atribuirse indebidamente pasajes de su obra”.

Mientras que el diccionario inglés Oxford, lo define como la “copia de una obra o de una idea ajenas y su presentación como propias”.                                          No obstante ello, la definición, alcance y extensión del término plagio, continúa aún en debate. La ambigüedad en la definición de “plagio” se ve reflejada incluso en el discurso jurídico, pese a ser una aspiración idealista a una definición evidente, universal y unívoca de la Propiedad Intelectual y del caso delictivo de “plagio”, una modalidad discursiva que a priori exige una jerarquía de interpretación. Este fenómeno paradójico se traduce, en el ámbito judicial, en sentencias contradictorias y acusaciones que se archivan o culminan en una sentencia condenatoria para hechos similares.

Intentado lograr una unificación sobre la terminología, respecto de las cuestiones que no se encuentran controvertidas, Virgilio Latorre[ii] nos brinda una correcta definición al sostener que el plagio constituye el más grave atentado al derecho de autor, pues en esencia significa desconocer la paternidad del autor, y por consiguiente, la relación que le une con la obra sustrayéndole a todo conocimiento e ignorándole toda aportación creativa”.

                                   Pero como bien sostiene Antequera Parilli[iii], el derecho de autor no otorga monopolio sobre las ideas. Lo que protege la legislación autoral, es el ropaje con el que se visten las ideas, es decir, la impronta del autor contenida en la forma de expresión de la idea. Es por esto que es de vital importancia distinguir cuando se ha tratado de un plagio propiamente dicho, o  por el contrario, cuando el autor se ha inspirado en ideas o situaciones preexistentes.

Pasando al concepto mas legal del “plagio” es de destacar que no existe unanimidad, en como y con que alcance debe ser definida la figura. Sostiene Algardi  que no existe un concepto jurídico de plagio lo suficientemente preciso y unívoco, debido a la dificultad para determinar los límites de la noción jurídica y extrajurídica de lo ilícito.

Pedro Balbuena en un minucioso trabajo[iv], en asuntos de definiciones y concepciones acerca de cómo debe ser entendido el plagio, la jurisprudencia no se ha quedado atrás. Mediante decisión de fecha 27 de abril de 1978, el Tribunal Supremo Español señalo que: “Hay plagio cuando se suprime y prescinde del creador de la obra poniendo a otro en su lugar, siendo la persona más que la cosa que sufre el atentado perpetrado por el plagiario, al ser esa personalidad la que desaparece, permaneciendo la obra más o menos incólume”

Y, mediante sentencia de fecha 13 de febrero de 1984, el mismo Tribunal de España sostuvo que: “También hay plagio cuando se trata de copiar la idea original o auténtica de una manera servil o falsificada de forma que induzca a error sobre la autenticidad o imitación, haciéndolo de modo parcial o total, y efectuando una suplantación para presentar como propia una obra ajena y aprovecharse de la firma inédita e intelectual de su autor”.

La jurisprudencia de los Tribunales de la República Argentina, han brindado también claras definiciones al respecto al sostener que: “El plagio consiste en hacer que aparezca como propio lo que pertenece a otros, siendo la mala fe, o sea el dolo inherente al acto realizado y el daño producido, el arrebatar esa propiedad intelectual[v]

                                   “Hay plagio todas las veces que un autor toma alguna cosa, que es propiamente la invención de otro y procura hacerla pasar por suya. Puede ser un elemento de fondo o de forma, una situación, un desarrollo, una simple frase. La extensión y el objeto de la copia no se consideran.[vi]

Simplificando podemos decir sin temor al error que el plagio consiste en la usurpación o atribución ilegítima de la autoría sobre una creación artística o científica ajena, ya sea total o parcial, literal o en esencia.

 

Protección de los Derechos de Autor

La profesora Delia Lipzyc declara que es necesario para que se produzca la protección de los derechos de autor, que se configuren las siguientes condiciones: “a) Que se trate de una obra protegida(…) b) Que la utilización no se halla efectuado al amparo de una limitación del derecho(…); c) Que el plazo de protección se encuentre vigente (…) d) Que la conducta del agente se adecúe a una figura típicamente incriminada (…) e) La existencia de dolo en el agente (…)”

En lo que al delito de plagio se refiere, la doctrina y jurisprudencia sostiene que para que se configure la acción, se requiere que concurran las siguientes condiciones: a) Usurpación de la paternidad; b) La ausencia de consentimiento del autor; c) La divulgación y d) El elemento intencional o dolo.

Analizaremos a continuación las características precedentemente descriptas como requisitos para que proceda la configuración del plagio respecto de una obra literaria.

a)      Usurpación de la Paternidad        

 

Para que exista protección de una obra literaria o artística, es indispensable que ella puede ser claramente distinguida de otras creaciones similares. Al mismo tiempo, en ella debe revelarse la impronta del autor, es decir, la personalidad de su creador.

Como sostiene en su artículo Pedro Balbuena, Baylos Corroza nos brinda una adecuada posición sobre el particular, al sostener que: “La originalidad no quiere decir otra cosa sino que la obra pertenezca efectivamente al autor; que sea obra suya y no copia de la obra de otro. Porque en la propiedad intelectual la creación no se contempla como aportación del autor al acervo de las creaciones anteriormente existentes, de modo que venga a incrementarlo, mejorándolo, lo que explicaría el valor que en la obra habría de representar ser nueva[vii]].

Lo que determina la existencia o no de plagio, es la ausencia de originalidad. Consideramos este elemento como vital para el informe, ya que desde ya nos anticipamos a sostener que del análisis pormenorizado de las obras, no se advierte este elemento que permite sostener el plagio.

En efecto como sostiene Delgado Porras, este elemento de la infracción se verifica “como un apoderamiento ideal de una obra ajena bien haciéndola pasar como propia, bien utilizando los elementos creativos de aquella para la elaboración de la obra ilegítima[viii].

Se considera también que lo esencial para la caracterización del plagio es que haya apropiación de las manifestaciones originales y novedosas, entendidas como resultado de la actividad del espíritu, que evidencian individualidad y creación.[ix]

 

b)      La Ausencia de Consentimiento del Autor

Es evidente que en el caso que exista consentimiento del autor, no existe posibilidad de “plagio”, ya que esa autorización –por los motivos que fuesen- ya que el autor tiene toda la potestad de autorizar la explotación de su obra, de la forma en que mejor entienda corresponder.

 

c)      La Divulgación

Este el un requisito sustancial para que se produzca el fraude que se reprime con el “plagio”. El instrumento objeto de la acción debe ser apto y producir un efecto en el mundo exterior. De manera pues, que el plagio hecho para disfrute personal del plagiario queda fuera de toda persecución.

Por ello que se considera que el plagio es un delito formal. En derecho penal, el delito formal se opone a la figura de delito Material. El primero se encuentra configurado en sus elementos con la realización del tipo de la manera en que figura expresado en la ley. Por el contrario, el delito material, además de la consumación del tipo, el agente debe haber logrado el resultado que se había propuesto. Dado que el delito de plagio se consuma desde que se produjo la divulgación de la obra plagiada, sin importar que el agente haya logrado su cometido, sea este de lucro o de fama. Se trata pues, de un delito formal.[x]

 

El Dolo

El actuar con dolo supone que el agente sabe que comete el hecho y que esta plagiando otra obra. Tratándose de plagio, el agente sabe que suplanta al autor de una obra, entiende que con su hecho se apropia de la forma de expresión del autor, además de que sabe que desea consumar el delito en esas condiciones. Para cometer este delito es necesario que el autor del hecho sepa o pueda saber que la obra que plagió no es suya aunque quizás no sepa de quién es en realidad[xi].

Una interesante definición del tema nos brinda Umberto Eco quien define de esta manera el plagio: “Al producir un Objeto-b que copia completamente o parcialmente un Objeto-a, el Autor-b intenta ocultar la similitud entre los dos Objetos y no busca probar su identidad. Cuando un Pretendiente afirma que los dos objetos son similares, actúa como Juez y no lo afirma para engañar, sino más bien por desvelar la maniobra del Autor-b”. Se apreciará que el énfasis está puesto en la voluntad dolosa del plagiario. Si el dolo desaparece de la ecuación, el plagio se trasforma en pastiche, homenaje, juego intertextual, etc. Los criterios para establecer la autenticidad de una obra literaria no se encuentran en el texto, sino en las convenciones culturales o en la voluntad (interpretable) del Autor; del mismo modo que la falsedad de un enunciado viene dada por la falsedad del contenido de mensaje, no por su dimensión semiótica.

En síntesis, el dolo es requerido para la configuración jurídica del plagio radica en la conciencia del agente de que la obra sobre la cual ha ejecutado el plagio no es suya. Podríamos decir entonces, que la intención se perfecciona con una especie de conciencia en el autor de que la obra que falsea es ajena, que no la ha creado ni le pertenece, independientemente de que no sepa quién es el autor. Esta postura, que parte de la ajenidad de la obra como elemento suficiente para configurar el dolo, en el delito de plagio ha tenido acogida en los tribunales de diversos países[xii].

Sin “dolo” no existe el “plagio”.

 Las Obras                                                                                                                                                             

“EL TÚNEL DEL TIEMPO”

Sintéticamente podemos decir que la obra de María Eugenia Garay ha sido editada en el año 2005 y refiere a una temática de un viaje en el tiempo a la época colonial y con menciones continuas a personajes que fueron protagonistas, por aquel tiempo de la historia del Paraguay.

También utiliza en forma continua, la descripción de lugares, fechas y situaciones históricas vinculadas a la Revolución del Paraguay. Además de ello utiliza el recurso del “viaje en el tiempo”, para trasladar a personas de aquellos tiempos a estos y viceversa.

Concretamente el argumento de la obra es que “la imaginación” de unos pequeños les permite realizar un viaje a través del tiempo, donde recorren distintos lugares para estar presentes en la revolución del 14 de mayo de 1811. Los relatos históricos son puntuales y detallados, pudiendo afirmar claramente que se trata de un “libro de historia”, el cual posee citas y datos muy precisos de los hechos pasados.

“KARUMBITA LA PATRIOTA”

La obra de Nelson Aguilera se publica en el año 2010 y también utiliza el recurso del “viaje en el tiempo” para trasladar a personas y personajes.

La historia se desarrolla, entre los tiempos actuales y lugares, fechas y situaciones históricas vinculadas a la Revolución del Paraguay.

Podemos definir a esta obra como un “cuento”, por el cual se realiza un viaje en el tiempo, pero los relatos sobre hechos históricos no poseen la precisión y profundidad que el libro de Garay.

El Análisis de las Obras

De la lectura de las mismas se desprende clara e indudablemente que las  obras  poseen una temática similar. Este extremo consideramos que no puede ponerse siquiera en duda.

Pero del mismo modo que consideramos eso, también entendemos que no existe plagio de la obra “Karumbita La Patriota” respecto de la “El Túnel del Tiempo”; ya que fundamentalmente la similitud temática que se observa entre ellas, se vincula a hechos, lugares y situaciones históricas que hacen –podríamos decir- al nacimiento del Paraguay como nación soberana.

Respecto a los hechos históricos que ambas narran, el contenido de los mismos resultan similares a cualquier libro de texto o de historia, donde justamente se reproducen los hechos históricos que ocurrieron allá por el 1811 en Paraguay. No se observa ningún hecho novedoso o innovador en ninguna de las obras. Esto es una consideración y descripción objetiva respecto de ambas obras.

Mas allá de la consideración literaria que les pueda corresponder, lo cierto es que los libros bajo análisis se refieren a hechos históricos, cuya inclusión en una obra literaria, no es patrimonio exclusivo de ningún autor, sino que son hechos que se produjeron, que acaecieron y que cualquier persona es libre de narrarlos y relatarlos de la forma que mejor les plazca.

Una diferencia importante es que en la obra de Aguilera el personaje principal –Karumbita- interviene en la historia, conviniendo con personajes históricos, lo cual no se observa en la obra de Garay. En Karumbita, los personajes (la tortuga y Manuel) participan en los hechos históricos, mientras que en El Túnel del Tiempo, son meros testigos o espectadores, con escaso protagonismo en los acontecimientos históricos.

La obra de Garay es como ya dijimos una obra que relata muchas etapas de la historia del Paraguay, es una obra amplia y detallada; mientras que la de Aguilera se centra casi exclusivamente en la Revolución de Mayo.

En ambas obras se menciona –con mayor o menor importancia- a personajes históricos como Juana María Lara, Velazco, Pedro Juan Cavallero, Vicente Iturbe, Fernando de Mora, la Princesa Carlota, entre otros. También se refieren lugares como la Casa de la Independencia, la Casa de Doña Juana, la Plaza, la Catedral, etc.  y hechos históricos como “el santo y seña de los patriotas”, la rendición de Velazco, entre muchos otros.

Pero ante ellos nos preguntamos, la mención y relato de esos hechos históricos, ¿son patrimonio de una obra literaria o son hechos y personajes de la historia del Paraguay? La respuesta es una sola y claramente pueden incluirse en cualquier obra, de cualquier autor sin caer en la figura del plagio.

Es habitual que en los libros de historia (o cuentos de historia) puedan observarse pasajes que relaten hechos similares, esto tiene una sola razón de ser “la historia es una sola”, mas allá de las diferentes interpretaciones que a  determinados hechos históricos pueden dársele.

En efecto, hechos denominados como de público y notorio conocimiento y que se producen por el devenir de la realidad (como son los relatados en las obras bajo estudio), ningún autor posee derechos exclusivos sobre ellos. Sino se llegaría al absurdo de sostener que el primero que escribiera sobre un hecho histórico, vedaría el paso a los siguientes. Claramente si esto se produjera, la gran perjudicada, sería la sociedad en su conjunto.

Si este fuera el razonamiento, sería dable sostener que los autores que en el futuro pienses en escribir un cuento sobre hechos de la historia paraguaya, deberán pedir permiso y pagar regalías a la autora del Túnel del Tiempo. Esto es inaceptable, ya que como hemos sostenido, la historia es “una” y cualquier escritor puede publicarla según su criterio.

Prosiguiendo con el análisis de la obra, referimos que la intención “única” del túnel del tiempo en la obra de Aguilera es viajar al tiempo de los hechos históricos de 1811, mientras que la construcción del viaje en el tiempo de Garay, si bien incluye esa época, lo es entre otros varios destinos.

La utilización del “viaje en el tiempo”, no es original en la obra de la Sra. Garay, sino que existen muchos otros autores que mucho antes lo han transitado. El ejemplo posiblemente mas claro es la obra “La Máquina del Tiempo” de H.G.Wells, que fuera escrita por el año 1895, mucho antes que nacieran los señores Garay y Aguilera.

                                   En el caso de la obra del H.G.Wells, que fuera publicada por primera vez en Londres en el año 1895, fue quien inaugurara la temática del viaje a través del tiempo. Consideramos que no podría decirse que las obras en análisis incurren en plagio de dicha obra.

Este “recurso” podríamos decir, que es muy usado en obras artísticas de distinto género, tales como películas, obras teatrales y televisivas, siendo lo que podríamos denominar un recurso genérico; y por tanto no patrimonio de ningún autor en particular.

El recurso de la transferencia al pasado, que por su esencia es un recurso de género, no se constituye tampoco en un elemento “innovador” ni en la  obra de Garay, ni en la de Aguilera, ya que sostener este extremo generaría que los herederos de H.G. Wells o al mismo Steven Spielberg por su famosa saga Volver al Futuro, podrían reclamarle derechos y regalías a aquellos autores o a todos aquellos que utilicen en sus obras, dichos recursos. Este extremo es inverosímil e inaceptable.

Finalmente destacamos que de la pormenorizada lectura y estudio de las obras realizado, no se observan que el libro “Karumbita la Patriota” existan párrafos siquiera similares, y mucho menos copiados o adulterados o disimulados que originalmente fueran de la obra “El Túnel del Tiempo”.

                                   El estilo literario entre ambas obras es muy diferente y se evidencia a las claras que las mismas, han sido escritas por personas distintas.

La creación original de un escritor, no se evidencia exclusivamente por la elección de un tema, sino por su potencialidad para presentar esta temática de una forma novedosa.

 

Conclusión

Del presente informe técnico legal y literario realizado entre las obras “EL TUNEL DEL TIEMPO” de María Eugenia Garay y “KARUMBITA LA PATRIOTA” de Nelson Aguilera, se arribó a las siguientes conclusiones:

ü  Las obras poseen una temática similar, ya que refieren hechos, protagonistas y situaciones que hacen a la historia del Paraguay.

ü  Ambas obras utilizan el recurso del “viaje en el tiempo” (puntualmente a través de un “túnel del tiempo”), siendo este un recurso genérico y muy utilizado en la literatura universal.

ü  La obra de la Sra. Garay describe mas ampliamente la historia del Paraguay, ya que relata mas cantidad de hechos históricos, mientras que la de autoría del Sr. Aguilera, se circunscribe a un hecho solamente, que en la Revolución de 1811.

ü  Los personajes ficcionados y la participación de ellos en los hechos son absolutamente diferentes, ya que mientras en la obra de Aguilera participan activamente en los hechos históricos, en la obra de Garay  podríamos decir que son meros espectadores o con escasa y puntual participación en los acontecimientos.

ü  La obra de Garay posee mayor información y detalle en los hechos históricos que relata. No existen en ninguna de las obras, hechos históricos novedosos que no surjan de libros o manuales de historia del Paraguay.

ü  La estructura y secuencia narrativa en las obras, se vinculan a los hechos históricos y no al relato literario, que es disímil.

ü  No se advierte la existencia de párrafos siquiera similares, y mucho menos copiados o adulterados o disimulados que originalmente fueran de la obra “El Túnel del Tiempo” el libro “Karumbita la Patriota”.

ü  Se advierte grandes diferencias en el estilo literario de las obras, lo que demuestra a las claras que las obras han sido escritas por diferentes autores.

Por lo expuesto en el presente informe, consideramos los firmantes del presente que no existe elemento alguno que permita inferir que para la realización de la obra “Karumbita La Patriota” su autor Nelson Aguilera, haya plagiado o copiado el libro “El Túnel del Tiempo” de María Eugenia Garay.

 

En la Ciudad de Buenos Aires, República Argentina a los 07 días del mes de marzo de 2011, se suscribe el presente, para ser presentado por ante quien corresponda.

 

 

 

 

Bibliografía Utilizada

ANTEQUERA PARILLI, Ricardo. La Protección Internacional del Derecho de Autor y su

papel en la Promoción de la Actividad Creativa Literaria Musical y Artística. Epi-Ula.

Revista Anual. Año III- No.4 y 5. Merida. 2001-2002.

BAYLOS CORROZA, Hermenegildo. Tratado de Derecho Industrial. Editorial Civitas.

Madrid.1993.

DELGADO PORRAS, A. Panorámica de la protección civil y penal en materia de

propiedad intelectual. Civitas. Madrid. 1988

EMERY, Miguel A. Propiedad Intelectual. Ed. Astrea. Buenos Aires. 1999

LATORRE, Virgilio. Protección Penal del Derecho de Autor. Ed. Tirant lo Blanch.

Valencia. 1994

LEDESMA, Julio C. Derecho Penal Intelectual. Ed. Universidad. Buenos Aires. 1992.

LIPSZYC, Delia.    Derecho de Autor y Derechos Conexos. Editorial

UNESCO/CERLALC/ZAVALIA. Buenos Aires. 1993.

 

Citas


[i] Diccionario de la Lengua Española, vigésima segunda edición.

[ii] “Protección Penal del Derecho de Autor”. Editorial Tirant lo Blanch, Valencia 1994, p. 175.

[iii]“Ricardo. La Protección Internacional del Derecho de Autor y su papel en la Promoción de la Actividad Creativa Literaria Musical y Artística. Epi-Ula. Revista Anual. Año III- No.4 y 5. Merida. 2001-2002.

[iv] “El Plagio como Ilícito Penal” de Pedro Virgilio Balbuena.

[v]  “El Derecho” Tº 56 pag. 344.

[vi] “El Derecho” Tº 48 pag. 394.

[vii] “Tratado de Derecho Industrial”, Hermenegildo Baylos, Ed. Civitas, Madrid, 1993 pag. 27.

[viii] “Panorámica de la protección civil y pena en materia de propiedad intelectual”, Delgado Porras.

[ix] “Propiedad Intelectual” Miguel Angel Emery, Editorial Astrea, 1999, pagina 284.

[x]  Pedro Balbuena, ob. citada.

[xi] Virgilio Latorre, op. Citada pág. 298.

[xii] Pedro Balbuena, ob. citada.

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